Cómo ser saludable: segunda parte

Cómo ser saludable

Parte 2: Tener un plan de ejercicio saludable

  1. Ponte en forma. Además de ayudarte a perder peso y a ganar confianza, el ejercicio tiene muchos otros beneficios para tu cuerpo y tu mente. Tener una buena salud cardiovascular se ha relacionado con una disminución del riesgo de Alzheimer, sólo por nombrar uno. Así que ve a la piscina a nadar, a la acera a caminar o a trotar, o al parque a caminar tan a menudo como puedas.
  • El ejercicio también refuerza tu sistema inmunológico; incluso un cambio tan pequeño como caminar a paso ligero durante 20-30 minutos al día, cinco días a la semana, puede mejorar tu sistema inmunológico incrementando tanto la respuesta de los anticuerpos como la de las células asesinas (o célula NK).
  • El ejercicio es también una de las mejores formas de dormir mejor por la noche, que puede ayudarte a perder peso evitando que comas en exceso.
  1. Mantener un peso saludable. Nuestros marcos físicos varían en tamaño y peso. Un individuo con una estructura grande puede cargar un poco más de peso mientras que una persona con una estructura ligera podrá cargar menos.
  • ¡Estar por debajo del peso ideal tampoco es algo bueno! No utilices ningún tipo de dietas de choque. No hay una bala mágica para la pérdida de peso, e incluso si la hubiera, privar a tu cuerpo de los nutrientes vitales no lo sería. Un cambio lento en tus hábitos alimenticios es mucho más seguro y los beneficios a largo plazo para tu salud física son mayores.
  • Si no quieres hacer dieta, recuerda que sólo los atletas serios son capaces de quemar suficientes calorías para poder disfrutar de indulgencias masivas, y aun así, tienden a no hacerlo porque es duro para el cuerpo. Aunque consumas más calorías de las recomendadas, asegúrate de que sean nutritivas; tu corazón, cerebro, músculos, huesos, órganos y sangre no pueden funcionar eternamente con calorías vacías.
  1. Entreno funcional. El hecho de que puedas correr 8 kilómetros sin parar no significa que estés sano, lo mismo ocurre con el levantamiento de pesas del tamaño de un coche pequeño. Si sólo haces una actividad, sólo estás usando un conjunto de músculos. ¡Te sorprenderás cuando vayas a nadar o hagas ejercicios de base que no puedas seguir!
  • ¿Cuál es la respuesta? Entrenamiento funcional. No sólo hacer varias actividades diferentes trabaja todos tus músculos (lo que puede ayudar a prevenir lesiones), sino que también evita que te aburras. Así que incluye en tu rutina ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento. Tus músculos se alegrarán de haberlo hecho.
  1. Ejercítate sabiamente. No hace falta decir que hay malas maneras de hacer ejercicio. Cada vez que te mueves, corres el riesgo de lesionarte, ¡así que asegúrate de hacerlo bien!
  • Lo primero es lo primero, mantente hidratado. Siempre debes tomar agua a sorbos durante tus entrenamientos. Deshidratarse puede provocar mareos o dolores de cabeza durante la sesión de sudoración (o la falta de ella).
  • ¡Toma descansos! No es ser perezoso, es ser saludable. No puedes estar en continuo movimiento para siempre. Después de unos 30 minutos de ejercicio, coge tu botella de agua y alégrate. Tu cuerpo necesita un segundo para ponerse al día. A la larga podrás ir más lejos.
  1. Aprovechar las oportunidades de estar activo. Estar físicamente activo no se trata de golpear el pavimento o unirse a un gimnasio, es un estilo de vida que se puede tener las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Si puedes añadir 10 pasos extra a tu día aquí y allá, se suman.
  • ¿No tienes ninguna idea? Aparcar un poco más lejos del trabajo, la entrada del centro comercial o la tienda de comestibles. Monta en bicicleta para ir al trabajo o a la escuela. Toma las escaleras. Pasea al perro todos los días. Lleva el almuerzo al parque. Ir en bicicleta al trabajo o a la cafetería local. Hay pocas oportunidades en todas partes.
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Ponte en forma. Además de ayudarte a perder peso y a ganar confianza, el ejercicio tiene muchos otros beneficios para tu cuerpo y tu mente. Tener una buena salud cardiovascular se ha relacionado con una disminución del riesgo de Alzheimer, sólo por nombrar uno. Así que ve a la piscina a nadar, a la acera a caminar o a trotar, o al parque a caminar tan a menudo como puedas. El ejercicio también refuerza tu sistema inmunológico; incluso un cambio tan pequeño como caminar a paso ligero durante 20-30 minutos al día, cinco días a la semana, puede mejorar tu sistema inmunológico incrementando tanto la respuesta de los anticuerpos como la de las células asesinas (o célula NK). El ejercicio es también una de las mejores formas de dormir mejor por la noche, que puede ayudarte a perder peso evitando que comas en exceso.
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